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#03 Agosto 2013 / Cuerpo y Memoria Narrativas de los cuerpos contemporáneos

Tiempo pasado, presente y futuro

La cocina llena de harina

Comisario: Norberto Bayo
Artista: Luis Federico Jaureguiberry

Una enseñanza sana es, a mi juicio, aquélla que se toma a sí misma como punto de partida y no como dogma de fe, aquella que tiene lugar en un proceso de crecimiento orgánico y vivo, y está abierta a las circunstancias sociales en que este proceso se desarrolla”.

 

William Layton

En los últimos casi cien años venimos asociando la experiencia estética de la vista a la del oído. Buscar una suerte de icono en el universo de lo auditivo ramificaba siglos atrás cierto tipo de interpretación ante la que orgullosamente se inclinaba el público. 

Fue el paradigma de lo nuevo en el siglo XX el que absorbió casi a ciegas y que, valga la contradicción, una nueva participación a través de lo visual. Las vanguardias solo fueron el comienzo de un alejado y estancado beneficio para el ejercicio intelectual que ha ofrecido el oído en la historia de la composición.

Reflexionar sobre el material auditivo en la actualidad nos sitúa frente a un soporte protoconceptualista a razón de lo visual. Un pasaje musical suele responder a un ejercicio intelectual por parte de la composición. Desde el primer momento, los sonidos envuelven al oyente y le dota de una capacidad crítica. El esfuerzo de entender viene después. Un compositor no puede serlo si no es músico. Entrar en ese juego es pensar en el “después”, en otras palabras, repensar la postmodernidad.

 

 

La composición electroacústica analiza el signo de los avances tecnológicos. Estamos en un momento dónde los medios técnicos favorecen la difusión musical a través de los mismos mecanismos de la comunicación en masa. Las estructuras de trabajo que encuentra el compositor a la hora de tomar conciencia de las claves y criterios ponen de manifiesto que detrás de cada buena composición existe el exquisito juego intelectual de lo que alguna vez se entendió como Música Concreta. Los aspectos técnicos ya heredados en constante evolución y transformación ponen de manifiesto la constante del perfeccionamiento.

Nos encontramos en una década donde, una vez superada la popularísima investigación de los sonidos electrónicos abanderados en los años ochenta, el conjunto de algoritmos da paso a la actividad procesual para convertirse en un concreto ético y político. La polémica superada del ruido y del sonido como medios de expresión y del laboratorio de sonidos como signo de la instrumentación contemporánea desarrollan en la actualidad un entramado de connotaciones estéticamente postperformáticas.

 

 

 

DEL TRÁNSITO A LA IDEALIZACIÓN DEL CONTEXTO

 

Cualquier composición responde a un texto. Las nuevas condiciones de producción amplían los recursos y estrategias desde la concepción de la idea hasta su solución y resultado. Superando el incremento notable de los medios y la exigencia que una nuevapráctica implica, la presentación del texto en el formato electrónico provoca siempre cierto vértigo ante las necesidades de interpretación. Su contenido y disposición es reflejado por un monitor en color. Los medios de edición no debieran alejarse del lugar que ocupa la partitura/página impresa.

 

 

 

Cuerpo y Memoria Mezcla

El resultado de la composición de Cuerpo y Memoria responde a la necesidad de concretar y plasmar un trabajo individual por parte del autor. Pone en práctica su formación en técnicas musicales avanzadas. Esta exigencia no es más que el resultado adecuado y progresivo de la estructura histórica en la enseñanza musical.

Presentar un trabajo en un medio virtual ayuda a estudiar y a aprovechar las limitaciones del medio. El compositor se enfrenta a la evaluación del propio tránsito personal. Una vez superado el reto, se dispone a asumir la composición hegeliana como un lugar en el transitar.

DEL ESCENARIO CULTURAL DE LO ERRANTE AL DRAMA TEATRAL CONTEMPORÁNEO

 

Hablamos de escenario, o al menos de la composición del mismo, cuando es nuestro cuerpo el que transita los doce minutos y veintiocho segundos. Cuerpo y Memoria dentro de un marco Electroacústico. Hemos heredado culturalmente un mecanismo en nuestra forma de sentir a través del cuerpo por el que el reto de la búsqueda de la intelectualidad asoma su cénit de igual manera que en el trabajo del actor. Se alcanza, pues, caminando cierto aspecto Nómade que aquí se nos encarga. El trabajo del actor es muy similar al del músico, igual de duro, también diría. Los actores juegan con la ventaja de usar un método, al músico le cuesta entender que su único método corre a manos de la experiencia con y para su instrumento, su cuerpo. Transformar un material para un instrumento solista implica una gran dosis de ética. El cuerpo está cumplido. Asoma la memoria.

Un actor solo en escena nunca está dialogando solo. Su trabajo es representar en el espacio primero un tiempo finito donde convergen emociones y segundo un escenario donde trascender la totalidad de su duelo interno compartiendo “ser” (método + emociones). Maneja un uso temporal de sus emociones y concretos. En la verosimilitud de lo que actúa, acciona, crea radica la verdad. La manipulación de las herramientas en la música Electroacústica sigue su propia senda para ampliar hasta el infinito el concepto de instrumento y de fuente sonora. Una verdad tímbrica y una verdad estética es lo que aquí descubrimos.

 

El cuerpo físico del actor comparte el cincuenta por ciento del soporte junto con la emoción. La experiencia de este “ente” dispone del otro cincuenta por ciento, el cuerpo físico. Compartiendo contemporaneidad, por supuesto. Su recurso se ejercita con un método de trabajo al igual que un músico profesional ha contado con al menos unos diez años de formación. Su “ente” se compone al cincuenta por ciento de la experiencia del cuerpo y al otro cincuenta por el saxofón, en este caso. ¿Qué implicación supone pensar en el instrumento como medio de composición? Yo diría que el de un cien por cien. El drama es el medio. 

El lenguaje dramático que aquí funciona es el de la cadena sonora. La dramaturgia saussuriana de Cuerpo y Memoria transita entre las secuencias sonoras “flotante” y “reverberado” del uso tímbrico del saxofón y la experimentación con la organización del sonido. 

 

MORFOLOGÍA Y EXPRESIÓN MUSICAL

 

En la pieza Cuerpo y Memoria se detecta la manipulación espectral que produce los efectos de un instrumento de embocadura de caña como son los de viento/madera al combinar dos sonidos simultáneos. Para tal caso, un saxofonista ha de completar su uso tímbrico con el de su propio cuerpo. Hablamos de sonidos multifónicos sobre un instrumento en origen monofónico. El compromiso de espacialización es tal en la medida de entender la armonía de los dos cuerpos simultáneos como algo nuevo en la esencia de su espectro: surge así un tercer sonido/efecto. El registro de tal columna armónica es la clave para el análisis de la textura electroacústica.

 

Cuerpo y Memoria Flotante

Cuerpo y Memoria Reverberado

La factura es el resultado de la combinación de dos pistas a modo de cartas de juego: Cuerpo y Memoria Flotante junto con Cuerpo y Memoria Reverberado. La vinculación de dos cadenas lingüísticas originadas por la misma fuente y técnica contemporánea plantea en su resultado una percepción performativa ya que ambos materiales han sido tratados en el transcurso de la pieza por tres procesos (Tiempo pasado/Tiempo presente/Tiempo futuro).

Cuerpo y Memoria Flotante responde a un material iterado continuo de manera que el sonido que se desarrolla en el tiempo se corresponde a un sonido mantenido, ambos constituidos por una repetición de impulsos agrupados en uno. El artista y compositor explica que la memoria ayuda a construir el futuro en función de adaptarse al presente. 

El resultado causístico (capaz de evocar) y acusmático (se oye el sonido sin ver su causa) de la composición son advertidos por un compresor multibanda para reducir la dinámica sonora traducida en picos de señales. El tiempo pasado (hasta 4´02´´) es tratado por un filtro pasabajos donde está permitido el paso de las frecuencias más bajas y se atenuadan las agudas. En tiempo presente (hasta 7´56´´) y en tiempo futuro (hasta finalizar la obra) son fitrados a la manera de ecualización donde por decisión personal son amplificadas unas frecuencias más que otras propias del filtro pasabanda.

 

Cuerpo y Memoria Reverberado responde a un material de impulsos aislados tratados con delay a través de la técnica de multiplicación y retraso de la carga propia del sonido producido. Este mecanismo de reverberación responde sobre el cuerpo porque transita mientras la memoria se construye y se utiliza para seguir transitando. Tiempos de primera reflexión Largo, Breve y Medio para las Flotantes Pasado, Presente y Futuro correspondientemente, pero con un desfase de un aproximadamente minuto y diez segundos para las dos últimas.

El resultado textural es el enlace de los sonidos y estructuras sonoras suspendidas en el tiempo. El resultado de una materia orgánica de relaciones entre Pasado, Presente y Futuro retrata las intenciones en el dominio del instrumento y de los sonidos multifónicos y las expectativas de la composición propiamente dicha. El material, presentado bajo una lectura efímera y perecedera, da paso al verdadero ensamble electroacústico generado por el cuerpo para incidir en un ejercicio intelectual.

 

El tiempo pasado es introducido en un primer momento a través de la yuxtaposición en forma sucesiva (diálogo fraseológico y rítmico) para desencadenar lo simultáneo a través de la superposición del material y una leve imbricación como recurso para una escucha sostenida. En el minuto cuarto se presenta el saxofón junto con su primer dominio espectral. El tiempo presente comienza con la conclusión de un pequeño desarrollo al presentar al instrumento solista truncado por un gran silencio central de nueve segundos (5´40´ - 5´49´´). Es tiempo de una transformación gradual con interpolaciones por inserción hasta el comienzo de la reverberación media en torno al minuto ocho. 

Pasaremos pues al material del tiempo futuro a través de un recuerdo de un fundido encadenado recurrente. La variación del mismo nos lleva a esta tercera parte ascendente donde predomina la superposición de la señal sonora reflejada más rápida.

Estos procesos hacen retrogradar los eventos que vienen del pasado.

 

DE LA EXPERIMENTACIÓN AL MÉTODO COMPOSITIVO

 

Las motivaciones personales en un panorama occidentalmente descontextualizado sitúan al músico en una constante donde perfeccionar procesos intuitivos originales con perspectiva histórica. Existe una vuelta a la experiencia popular del sentido auditivo y la curiosidad pedagógica en el uso de la música Electroacústica como medio de expresión y búsqueda para el ejercicio de la memoria. En Cuerpo y Memoria se trabaja con la superposición de los planos de la escucha en un primer lugar donde se encuentra flotando por encima del resto junto con la profundidad para alcanzar el filtrado dentro de un ambiente específico: el timbre. Dicha transformación queda a merced de estratos y terrazas condensados en un cuerpo porque tiene un fin, que deja de resistir, y ayuda a gestionar la memoria.

El Método actual que maneja un autor presenta el Cuerpo como disciplina. Es el cuerpo quien ayuda a transformar la energía en un recuerdo al uso reconocible y verdadero. Tener la oportunidad de observar ese trabajo físico y concretarlo en un significado sitúa al actor de escena en la posibilidad de reflexionar sobre la idiosincrasia de los recursos.

Observar lo que por tradición es ejecutado como punto de partida para el retorno de lo eterno permite ampliar el espacio del espectador en mediadores del gesto humano cuya dirección ética resuelve en una actitud política. Cuando la frescura de la intuición se anticipa a la variable de un cuerpo sonoro en su esencia, la concepción del espacio musical orbita en la memoria del recorrido previo en la narración del andar.

 

La Música y los ya no tan nuevos medios electroacústicos plantean la iconicidad de lo que es la harina en la cocina y en la cultura gastronómica. Existe el riesgo de militar por ciertas actitudes cotidianas y populares en el uso de los medios, pero lo que aquí defendemos es la capacidad de politizar nuestra inquietud creativa desde nuestro propio medio de vida: el cuerpo como instrumento. Es la memoria en forma de Política la que proclama la divina proporción al encuentro con uno mismo.

 

Norberto Bayo. Musicólogo. Comisario Independiente.

 

 

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