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#01 Marzo 2013 / Nómadas y trapecistas Nuevos escenarios del arte contemporáneo

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Comisario: Clara Laguillo
Artista: Luciana Lyrio

Texto de sala

Luciana Lyrio es una artista brasileña que trabaja esencialmente las relaciones del hombre con la naturaleza, con la sociedad y consigo mismo. Trabaja en todas las disciplinas y se desenvuelve especialmente bien en la instalación y en la performance. El punto que es preciso resaltar de su obra para esta ocasión es ésta vinculación entre el ser humano y la naturaleza, y las piezas que hemos seleccionado conjuntamente van en esta dirección.

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El nomadismo es, creo que no cabe duda, un tema amplísimo y en boga, aunque pueda seguirse desde la prehistoria hasta la contemporaneidad.

Puede ser analizado desde las perspectivas sociológica, económica, política y/o cultural. Hay quien, por estar asociado al movimiento (y en oposición a lo estático), lo considera una analogía de la inquietud, del inconformismo, y por lo tanto una posible faceta del razonamiento crítico; y quien, tras tomar conciencia del mundo en el que vive, lo observa con escepticismo debido a la apropiación que las estructuras de poder se han hecho del mismo. En lo que no hay discusión, no obstante, es en el hecho de que nuestra contemporaneidad es tremendamente dinámica e inestable, y el movimiento –físico, virtual o imaginario- es una forma muy común de estar en el mundo; ése es el motivo por el cual puede ponerse en relación con el concepto de nómada, en un sentido bastante amplio del término.

¿Qué implica ser nómada? Los nómadas son, desde el origen, individuos sin residencia fija, libres por lo tanto de ataduras con el terreno, cuya supervivencia depende de los recursos que van obteniendo a medida que se desplazan. Y la palabra supervivencia es clave en el asunto. En el Paleolítico, las sociedades prehistóricas fueron básicamente nómadas, y debieron irse desplazando de un lugar a otro en busca de recursos para alimentarse y para protegerse de las inclemencias del tiempo, en definitiva, para mantenerse vivos. Los movimientos que realizaron en ese periodo fueron poblando el continente africano, europeo y asiático e hicieron evolucionar las distintas culturas (porque sin duda puede hablarse ya de culturas). El nomadismo es, pues, aunque no sea necesario poner de relieve esta obviedad, un fenómeno clave desde los inicios de la existencia humana y está relacionado con la naturaleza y con la cultura.

En el sentido más estricto del término, pues, nuestras sociedades occidentales contemporáneas ya no son nómadas, claro, pues el sistema capitalista se basa en la propiedad, que a su vez está unida al territorio, y todo se rige por los vaivenes del capital. Pero nuestro objetivo sigue siendo el mismo, sobrevivir, y nuestra supervivencia tiene que ver, hoy más que nunca, con el mantenerse activos y dinámicos en un mundo que posibilita encerrarse en casa y que los recursos vayan hasta allí.

Ésta es la concepción de nomadismo que puede ser interesante rescatar: el nomadismo de la supervivencia, el que lleva implícito rasgos culturales de una sociedad, y aquél que sigue vinculado a un origen ineludible de relación con la naturaleza. Y no es casualidad que éstas sean nociones comunes en la obra de la artista Luciana Lyrio, cuyas piezas conforman esta exposición virtual.

Ninho - I

"Ninho - I"

La primera de las piezas que inaugura esta exposición virtual se titula "Ninho" ("Nido") y es una instalación realizada en 2005 en un espacio público exterior de la ciudad natal de la artista, Belo Horizonte, en la provincia brasileña de Minas Gerais. El montículo de barro central simboliza "un foco a partir del cual son diseminados códigos de conciencia", según palabras textuales de la artista. Es decir, un asentamiento estático que transmite información y genera ondas expansivas de diferente calado a su alrededor. O lo que es lo mismo: un núcleo de transmisión, que puede ser físico, como un núcleo celular, por ejemplo; o simbólico, como un núcleo familiar. Este "Ninho" los reúne a ambos: es al mismo tiempo continente y contenido. Y en esta idea se concentran dos conceptos aparentemente antagónicos: de un lado el movimiento, materializado en el tránsito de información, y que se refiere por lo tanto, al dinamismo, a lo inquieto y en última instancia a lo vivo; y del otro lo estático, cuya imagen es el nido mismo, que simboliza la quietud, el afianzamiento, y en definitiva, lo que permanece. Dos conceptos que se repiten: movimiento y supervivencia, aunque este 'nido' pueda ser visto como una analogía embellecida del sedentarismo, la propiedad y los valores de la sociedad moderna.

Más allá de las interpretaciones simbólicas derivadas de la idea de transmisión de información, lo que pesa en cualquier instalación u intervención en el espacio, y por lo tanto también en ésta, es lo estrictamente visual. La primera imagen asociada a esta instalación es la del objeto lanzado/caído al agua que genera ondas concéntricas ad infinitum. Ésa sería una imagen propia de la naturaleza, en la que cabría una intervención humana, pero en la cual no hay una dependencia directa de ella.

Muy diferentes son las siguientes imágenes con las que, creo, puede asociarse la intervención de Lyrio: de un lado los círculos descritos en el terreno llevan a pensar en las mándalas, esas representaciones simbólicas circulares del macro y el microcosmos asociadas a la meditación y propias del budismo y el hinduismo; pero hay una segunda asociación: las líneas de Nazca, figuras geométricas, zoomórficas y fitomórficas, realizadas por la cultura Nazca en las Pampas de Jumana, en el sur de Perú.

Ambas son relaciones con referentes visuales propios de la intervención de nuestra especie, que acarrean un simbolismo, y dicha relación tiene que ver con lo que Alain de Roger en su "Breve Tratado sobre el Paisaje" llamó 'la Revolución copernicana de Wilde'. Bajo esta fórmula, el autor define el cambio de mentalidad que se produce a finales del siglo XIX a partir de unas reflexiones de Óscar Wilde, ya clásicas, en las que aborda la cuestión de la relación entre el arte, la vida y la naturaleza. Lo que expone, resumidamente, es que la mirada está saturada de modelos latentes que provienen básicamente del arte y que actúan modelando nuestras experiencias vitales. En definitiva la tesis es que el arte no imita a la naturaleza ni a la vida, sinó que se define como una representación de ambas, y como tal, les arrebata su esencia 'natural' para convertirlas en 'productos' culturales. El verbo que usa el mismo Roger es artealizar la naturaleza.

Siguiendo esta idea, Luciana Lyrio interviene en el espacio urbano y realiza una pieza que aborda las relaciones propias de la naturaleza, y, de forma deliberada o no, usa referentes culturales que forman parte de un imaginario colectivo.

15:45H - I

“15:45H - I”

Una de las instalaciones que genera mayor impacto cuando uno investiga la obra de Luciana a través de su página web es “15:45h”, realizada en el mismo espacio que la pieza anterior, en 2006. La acción consistió en plantar un árbol frutero tropical llamado pitangueira, de apariencia delicada, pero muy resistente a las inclemencias del tiempo. La acción seguía con la perforación de una parte del terreno circundante que dejaba constancia de la sombra que generaba la pitangueira a una hora concreta del día: las 15:45h. La performance culminaba con la artista rellenando el hueco creado por la sombra de la hora H con manzanas amarillas y rojas. La acción se realizó con presencia de público, y la pitangueira estuvo plantada en el espacio durante un mes aproximadamente, tiempo suficiente para que las manzanas se pudrieran y se fueran descomponiendo. Tras esta intervención, el árbol frutero fue traslado y replantado en el patio de la casa familiar de la artista.

15:45H - IV

“15:45H IV”

A esta acción la acompañan diversas reflexiones. La primera hace referencia al simple hecho de plantar, o mejor dicho de trasplantar. El cultivo, entendido como la actividad humana llevada a cabo para obtener materias primas de origen vegetal, fue el primer paso para el sedentarismo, es decir, para el cambio del paleolítico al neolítico. Cuando los humanos descubrimos que podíamos aprender a controlar la siembra y la producción agrícola se inició una nueva relación con la naturaleza, que pasó a estar subyugada, a menudo, a nuestros caprichos.

Luciana Lyrio adquiere un ejemplar de una especie que es autóctona de su zona y la traslada a su antojo al lugar en el cual ha decidido (o le han permitido) realizar la intervención. El trasplante de la pitangueira es una acción genuinamente humana, y propia de sociedades sedentarias, pero ¿podemos entender el desplazamiento que realiza el propio árbol como una forma de nomadismo? Según mi punto de vista, NO. En primer lugar porque no interviene la ‘voluntad’ de la planta (si es que la tuviera), y en segundo, porque de ese movimiento no depende su supervivencia. Hay, no obstante, una alusión a la importancia de la dimensión espacial y ése si sí es uno de los supuestos más básicos del nomadismo.

15:45H - III

La segunda de las reflexiones tiene que ver con el acento que la pieza adquiere a través de la sombra, que determina un instante efímero del día, y que con la perforación del terreno pasa a dilatarse en el tiempo. Y es que, si el nomadismo está en relación directa con la dimensión espacial, quizás sea menos evidente su vinculación con la temporalidad. La dimensión temporal es la categoría por excelencia de lo dinámico y vital, y por lo tanto alude al acontecimiento y por extensión a lo transitorio y perecedero. Todos estos términos pueden conectarse con el nomadismo, y aquí se reúnen bajo el paraguas conceptual del “reloj de sol”. La pitangueira deviene reloj de sol, y la sombra que proyecta en el suelo es la huella de la toma de conciencia del paso del tiempo: detiene un estado temporal (la caducidad de la posición de la sombra) a través de una intervención espacial (la perforación del contorno de la misma a las 15:45h de un día de primavera). En las imágenes podemos observar el efecto de la dialéctica dinamismo/quietud cuando el sol se halla en cualquier otra inclinación: dos temporalidades simultáneas mediante la sombra que proyecta el árbol, la presente y la pasada.

15:45H - II

“15:45H - II”

La tercera y última de las reflexiones que me gustaría realizar de esta acción tiene que ver con el hecho de que la fruta con que la artista ocupa el espacio generado por la sombra sean manzanas. La manzana es la fruta del pecado original, y en la tradición cristiana tiene una carga simbólica muy notoria. No en vano, en esta ocasión, Luciana Lyrio las usa para rellenar ese árbol virtual -el que queda por efecto de la sombra- con la intención de que adquiera las connotaciones del árbol del cual comieron Adán y Eva, como si fuese posible reiniciar la historia de la humanidad. Hay allí un desplazamiento físico del fruto (hemos convenido en que éste no podría considerarse vinculable con el nomadismo), pero sobretodo hay un desplazamiento cultural, la apropiación y re-significación de un pasaje que nos traslada (y qué apropiado que sea ‘un pasaje que traslada’) a una cultura, a unas preconcepciones, a una forma concreta de entender el mundo y la existencia. Ése desplazamiento, que es un movimiento mental, sí puede asociarse al nomadismo puesto que es el mismo ejercicio que nos permite realizar, por ejemplo, cualquier tipo de ficción: estar ubicados en un lugar y un momento, ubicándonos mentalmente en cualquier otro espacio y tiempo.

Existe, por lo tanto, cierto nomadismo en el tránsito entre diferentes mundos, sean éstos reales, virtuales, imaginarios o de conocimiento, no sólo por la obviedad del movimiento, sino sobre todo porque lleva implícito una búsqueda de recursos, a veces como ejercicio necesario para huir, otras para justificar el permanecer, y otras, como en este caso, para comprender.

Coleta - I

Coleta - II

Coleta - III

Coleta - IV

Coleta - V

Estas cinco imágenes son el registro de una performance realizada por Luciana Lyrio entre los meses de junio y agosto de 2007 cerca de la ciudad de Nova Lima, en el mismo estado de Minas Gerais. La artista recolectó durante las madrugadas de esos tres meses el rocío que quedaba retenido en seis gasas colocadas estratégicamente en un mismo lugar, y la constancia y empeño de su empresa lograron recaudar 18 litros de agua condensada.

La acción fue realizada mayoritariamente en solitario, con excepción de la documentación fotográfica llevada a cabo algunas de esas jornadas de trabajo. A lo largo de 90 días, Luciana Lyrio tuvo que ir adaptando el momento de la recolección debido a la variación temporal propia del avance de la estación invernal y el momento de recolección se desplazó aproximadamente una media hora entre el inicio y el final de todo el proceso.

El interés de esta acción reside en la focalización de la atención en un fenómeno natural que, de un lado alude a un comportamiento cíclico, y por lo tanto, repetitivo y dinámico al mismo tiempo; y, del otro, que pasa desapercibido a nuestros sentidos, es decir, cuyo final del proceso percibimos -la humedad en el ambiente y la condensación del agua sobre las cosas- aunque estemos limitados para detectar realmente cuando se produce (y a pesar de que sepamos qué es lo que ocurre). Es, además, una referencia directa a la recolección, que lleva implícito el cultivo (y que comparte raíz semántica con el término ‘cultura’ porque se halla en su origen), y por lo tanto es posible establecer, de nuevo, una relación con el fin del nomadismo del Paleolítico e inicio del Neolítico. O lo que es lo mismo, en cierta manera saca a colación un cambio de paradigma en el sistema de desarrollo de nuestras sociedades, que pasa de una dependencia del movimiento, a una dependencia de la inmovilidad.

Hay una segundo foco de interés: en la documentación fotográfica de esta acción vemos que Luciana Lyrio viste con una prenda de una sola pieza, azul, que complementa con una túnica de color beige. Teniendo en cuenta que el rocío ha sido recolectado a lo largo de la historia por diferentes sociedades en relación a la alquimia y para la confección de brebajes terapéuticos, la artista quiso poner de manifiesto que ésta ha sido siempre una tarea propia del género femenino. La indumentaria es, por lo tanto, atemporal aunque claramente femenil.

Una última alusión a la supervivencia puede ser destacada si se tiene en cuenta que desde los años 90 en el desierto de Atacama, en Chile, el rocío se recolecta con el fin de conseguir agua potable para el consumo humano. Un sistema inspirado en modelos de supervivencia propios de la naturaleza, como son la recolección de agua mediante las hojas de las plantas, o el caparazón ondulado y poroso que permite al escarabajo de Namíbia (stenocara gracilipes) abastecerse del agua que se condensa durante la aurora.

Luciana Lyrio, una vez más, a través de una acción muy poética habla de la supervivencia, de la necesidad que los humanos tenemos para con la naturaleza, y de una relación directa de nuestra